
martes, 30 de junio de 2009
miércoles, 24 de junio de 2009
Siempre hay alguien igual.
Was he a clever man or an idiot? Well, he could not at this time claim to be clever. He might once have had the makings of a clever character, but he had chosen to be dreamy instead, and the sharpies cleaned him out... That brought him to consider his character. What sort of character was it? Well, in the modern vocabulary, it was narcissistic; it was mosochistic; it was anachronistic. His clinical picture was depressive-not the severest type; not a manic¿ac depressive. There were worse cripples around. If you believed, as everyone nowadays apparently did, that man was the sick animal, then was he even spectacularly sick, exceptionally blind, extraordinarily degraded? No. Was he intelligent? His intellect would have been more effective if he had had an aggressive paranoid character, eager for power. He was jealous but not exceptionally competitive, not a true paranoiac. An what about his learning?-He was obliged to admit, now, that he was not much of a professor, either. Oh, he was earnest, he had a certain large, immature sincerity, but he might never succeed in becoming systematic.
BELLOW, Saul. Herzog.
BELLOW, Saul. Herzog.
lunes, 22 de junio de 2009
Let History Be My Judge by W. H. Auden
We made all possible preparations,
Drew up a list of firms,
Constantly revised our calculations
And allotted the farms,
Issued all the orders expedient
In this kind of case:
Most, as was expected, were obedient,
Though there were murmurs, of course;
Chiefly against our exercising
Our old right to abuse:
Even some sort of attempt at rising,
But these were mere boys.
For never serious misgiving
Occurred to anyone,
Since there could be no question of living
If we did not win.
The generally accepted view teaches
That there was no excuse,
Though in the light of recent researches
Many would find the cause
In a not uncommon form of terror;
Others, still more astute,
Point to possibilities of error
At the very start.
As for ourselves there is left remaining
Our honour at least,
And a reasonable chance of retaining
Our faculties to the last.
We made all possible preparations,
Drew up a list of firms,
Constantly revised our calculations
And allotted the farms,
Issued all the orders expedient
In this kind of case:
Most, as was expected, were obedient,
Though there were murmurs, of course;
Chiefly against our exercising
Our old right to abuse:
Even some sort of attempt at rising,
But these were mere boys.
For never serious misgiving
Occurred to anyone,
Since there could be no question of living
If we did not win.
The generally accepted view teaches
That there was no excuse,
Though in the light of recent researches
Many would find the cause
In a not uncommon form of terror;
Others, still more astute,
Point to possibilities of error
At the very start.
As for ourselves there is left remaining
Our honour at least,
And a reasonable chance of retaining
Our faculties to the last.
No sé como pasó que llegué a ser algo que no quería, a lo mejor el problema fue que nunca supe que quería con claridad. De cualquier modo el problema no es cómo llegue aquí, sino cómo no puedo salir.
Cuando tuve mi primer trabajo me dí cuenta que no me gustaba y lo boté, así sin más y ya. Recuerdo haber volteado a ver a una señora que no me acuerdo cómo se llamaba, pero sí me acuerdo que llevaba más de 18 años trabajando ahí y no se veía feliz; la ví y me dio mucha pena, me pregunté porqué no lo había dejado ya, porqué aguantaba ahí. Le pregunté a mi papá por qué pasaba esto y dijo: "con el tiempo la gente se asusta, tiene miedo de no encontrar algo mejor y prefiere quedarse", suspiré y lo olvidé.
Soy maestra y ya no quiero serlo, podría decir que es por este sistema que ve en la educación un negocio, ó por la incompetencia de la SEP para introducir medidas apropiadas y útiles, ó por la indiferencia de los alumnos, ó porque mi jefa me gritó hoy, pero me limitaré a decir que es eso y que no es eso, que estoy cansada, que no me siento cómoda, que me siento como esa señora de los 18 años en ese trabajo y no me gusta sentir miedo.
Cuando tuve mi primer trabajo me dí cuenta que no me gustaba y lo boté, así sin más y ya. Recuerdo haber volteado a ver a una señora que no me acuerdo cómo se llamaba, pero sí me acuerdo que llevaba más de 18 años trabajando ahí y no se veía feliz; la ví y me dio mucha pena, me pregunté porqué no lo había dejado ya, porqué aguantaba ahí. Le pregunté a mi papá por qué pasaba esto y dijo: "con el tiempo la gente se asusta, tiene miedo de no encontrar algo mejor y prefiere quedarse", suspiré y lo olvidé.
Soy maestra y ya no quiero serlo, podría decir que es por este sistema que ve en la educación un negocio, ó por la incompetencia de la SEP para introducir medidas apropiadas y útiles, ó por la indiferencia de los alumnos, ó porque mi jefa me gritó hoy, pero me limitaré a decir que es eso y que no es eso, que estoy cansada, que no me siento cómoda, que me siento como esa señora de los 18 años en ese trabajo y no me gusta sentir miedo.
miércoles, 3 de junio de 2009
Qué fácil es perderse en una ciudad tan grande, tan poblada. Estaba tan ocupada queriendo decir ó ser algo tan especial que ahora ya no me acuerdo qué chingados quería decir y ser.
¿Quién putas soy?
He estado tanto tiempo pensando que estoy triste, que ya no me acuerdo ni por qué.
Como que ya no me reconozco en lo que he hecho los últimos meses, pero si no estoy triste ¿cómo chingados estoy?
¿Cómo putas me siento?
Ay, entre negar el paso de los años y querer entenderlos ya se me olvidó qué quiero estar haciendo. Y ahora ¿Qué chingados hago?
¿Quién putas soy?
He estado tanto tiempo pensando que estoy triste, que ya no me acuerdo ni por qué.
Como que ya no me reconozco en lo que he hecho los últimos meses, pero si no estoy triste ¿cómo chingados estoy?
¿Cómo putas me siento?
Ay, entre negar el paso de los años y querer entenderlos ya se me olvidó qué quiero estar haciendo. Y ahora ¿Qué chingados hago?
domingo, 3 de mayo de 2009

Tengo mis dudas sobre esta imagen. Espero que no se entienda como algo profano, solo quiero compartir la sensación de miedo que me provoca a mí.
A fin de cuentas creo que eso es lo que trato de hacer, generar en otros las emociones que yo siento.
Bueno, ¿pero a quién le estoy dando explicaciones?
Creo que a Dios por si acaso está viendo mi blog, no sea que crea que lo estoy difamando (esta paranoia me mata).
Es raro como las cosas que parecen tan reales pueden derrumbarse con una sola palabra.
El trabajo, siempre ineludible y pesado, está toda la vida junto a uno y su existencia y necesidad son incuestionables. Bueno, al menos así era hasta el jueves pasado. Siempre creí que la esucela y el trabajo iban mucho más allá de los deseos y meceseres diarios, pero esta vez se demostró lo contrario, el gobierno decidió que se suspendían las clases y entonces así como así estoy sin trabajo, bueno en "cuarentena" ó algo.
Dijeron que había una epidemia, y he de decir que los primeros días me dio una pinche paranoía de aquellas, -- hasta sentí cuerpo cortado y todo-- me la pasaba viendo las noticias y leyendo periódicos. Luego la inercia de las "vacaciones" me ganaron y dejé de informarme. No solo desapareció la paranoía, siento que eso de la epidemia fue un mal chiste y ya.
Y bueno, más allá de todas las historias paranoides y de las teorías de complot, lo que se me hace de los más extraño es darme cuenta de lo poco real que es todo. Uno piensa que algo está ahí para siempre, que nos persigue ó nos hace sufrir ó que es el sentido ó destino de nuestra vida, pero no es cierto, basta con que uno volteé hacia otro lado para que eso desaparezca.
Al parecer todo lo que nos rodea no son más que palabras: nombres, maldiciones, promesas; y me resultqa impactante por fin ver cómo estos simples signos y convenciones pueden matar ó absolver al mundo.
El trabajo, siempre ineludible y pesado, está toda la vida junto a uno y su existencia y necesidad son incuestionables. Bueno, al menos así era hasta el jueves pasado. Siempre creí que la esucela y el trabajo iban mucho más allá de los deseos y meceseres diarios, pero esta vez se demostró lo contrario, el gobierno decidió que se suspendían las clases y entonces así como así estoy sin trabajo, bueno en "cuarentena" ó algo.
Dijeron que había una epidemia, y he de decir que los primeros días me dio una pinche paranoía de aquellas, -- hasta sentí cuerpo cortado y todo-- me la pasaba viendo las noticias y leyendo periódicos. Luego la inercia de las "vacaciones" me ganaron y dejé de informarme. No solo desapareció la paranoía, siento que eso de la epidemia fue un mal chiste y ya.
Y bueno, más allá de todas las historias paranoides y de las teorías de complot, lo que se me hace de los más extraño es darme cuenta de lo poco real que es todo. Uno piensa que algo está ahí para siempre, que nos persigue ó nos hace sufrir ó que es el sentido ó destino de nuestra vida, pero no es cierto, basta con que uno volteé hacia otro lado para que eso desaparezca.
Al parecer todo lo que nos rodea no son más que palabras: nombres, maldiciones, promesas; y me resultqa impactante por fin ver cómo estos simples signos y convenciones pueden matar ó absolver al mundo.
miércoles, 15 de abril de 2009
martes, 14 de abril de 2009
jueves, 2 de abril de 2009
Es extraño como hay veces en que alguien o algo puede dejar una marca profunda en alguien más con su sola existencia, con una palabra, con una mirada.
Así fue Gurru conmigo, lo ví pocas veces, pero esas veces bastaron para que lo recuerde para siempre y me duela cada que piense en él. Sólo una vez estuvo en mis brazos, sin embargo pude conocerlo mejor que a otros que han estado decenas, su entrega fue total. No hicieron falta las palabras, por eso no hubo halagos ni mentiras entre nosotros, no hubieron esos malentendidos que siempre vienen junto al lenguaje; sólo verdad, lo indecible, sus ojos frente a los míos; su impotencia frente a la mía; su vulnerabilidad frente a la mía.
No quise verle más, acercármele más, era tanto que era insoportable -de ese insoportable con que describe Canetti a El Rey Lear - . No pude y ahora me arrepiento, no tengo ni una foto, tengo pocos recuerdos y muchas ganas de hacer algo por él, hacerle saber que alguien le recuerda como yo le recuerdo, que alguien le quiso como yo le quise.
En fin, ahora no me queda nada más que el odio contra la gallina gorda tonta que lo mató junto con las ganas de patearla y urgencia por llamarlo a un lugar donde tal vez ya no puede escucharme.
Así fue Gurru conmigo, lo ví pocas veces, pero esas veces bastaron para que lo recuerde para siempre y me duela cada que piense en él. Sólo una vez estuvo en mis brazos, sin embargo pude conocerlo mejor que a otros que han estado decenas, su entrega fue total. No hicieron falta las palabras, por eso no hubo halagos ni mentiras entre nosotros, no hubieron esos malentendidos que siempre vienen junto al lenguaje; sólo verdad, lo indecible, sus ojos frente a los míos; su impotencia frente a la mía; su vulnerabilidad frente a la mía.
No quise verle más, acercármele más, era tanto que era insoportable -de ese insoportable con que describe Canetti a El Rey Lear - . No pude y ahora me arrepiento, no tengo ni una foto, tengo pocos recuerdos y muchas ganas de hacer algo por él, hacerle saber que alguien le recuerda como yo le recuerdo, que alguien le quiso como yo le quise.
En fin, ahora no me queda nada más que el odio contra la gallina gorda tonta que lo mató junto con las ganas de patearla y urgencia por llamarlo a un lugar donde tal vez ya no puede escucharme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






